El Maestro y Pedagogo de ayer, hoy
y Siempre.
Desde hace algún tiempo, vengo
constatando con preocupación que los educadores cristianos no estudiamos con la
debida seriedad y profundidad a Jesús
como Maestro y pedagogo. No abrevamos
nuestras prácticas educativas y
pedagógicas en las enseñanzas y estilo pedagógico de Jesús.
La formación religiosa que mucho reciben en retiros, talleres,
convivencias…no siempre se produce posteriormente en cambios pedagógicos, en
nuevas relaciones, en cultivo y alimento de la vocación de servicio.
En algunos centros católicos, la
pastoral aparece como un apéndice, como materia donde se aprende la doctrina
cristiana, pero no se convierte en el espíritu, en fuerza que anima toda la
cultura de la vida escolar. Debe ser más
propositiva, demostrar con hechos que está comprometida en lograr una educación
de verdadera calidad integral para todos y lograr una verdadera ciudadanía
participativa y solidaria.
El
Pedagogo es el especialista en educación, y ese es precisamente su objeto de
estudio. El Pedagogo reflexiona sobre el ámbito educativo y conjuga la teoría y
la práctica para reconocer el origen de los problemas, necesidades y factores
que particularmente repercuten en la educación.
Es medular entender como la práctica pedagógica de Jesús respondió a su contexto. Para el Maestro, las situaciones concretas de sus discípulos fueron ocasiones para impartir una enseñanza. Los discípulos fueron dirigidos a encontrar respuestas dentro del marco de su propia realidad. La actividad pedagógica de Jesús fue impactante, no sólo por el contenido de sus enseñanzas, sino también por la viveza educativa que se dio en la misma.
Con el
favor de tantos filósofos que han ofrecidos sus aportaciones sobre la educación
como John Dewey otro pedagogo quien
concibe la educación “como la suma total de procesos por medio de los
cuales una comunidad o grupo social que transmite
sus poderes y sus objetivos a fin de asegurar su propia existencia y crecer”.
Pestalozzi
aprecia que: “Educación es el desarrollo natural, progresivo y sistemático del
conjunto de las facultades del hombre”.
Aníbal
Ponce, por su parte, que “educación es el proceso mediante el cual la clase
dominante preparan en la mentalidad de los niños las condiciones fundamentales
de su propia existencia”.
Sinembargo,
para Kovalio, “Educación es el conjunto de experiencias de los grupos e
individuos en cuantos son asimiladas o convertidas en factores que establecen repertorios de comportamientos
por la vida social”.
Para
Jesús de Nazaret, “Educar es amar”.
Partiendo
de esta visión sobre la educación destaco ocho claves para ser un maestro y
pedagogo de ayer, hoy de siempre al estilo de Jesús:
1.
Lucidez Critica: una actitud
de critica total frente a supuestos valores, medios de comunicación, consuma,
tratados, leyes, Rutina…una actitud insobornable: La pasión por la verdad.
2.
La Gratuidad Admirada: La
capacidad de asombrarse, de descubrir, de aprender, de agradecer. La humildad y
la ternura de la infancia evangélica. El perdón mayor, sin mezquindades, sin
condiciones, sin rencores. Esto es lo
que hacía Einstein que llego a escribir: “Cien veces al día me acuerdo de que
mi vida interior y la exterior dependen del trabajo que otros hombres están
haciendo ahora”.
3.
La libertad desinteresada: Ser libre
de todas las ataduras que impiden ser, creer en plenitud y desarrollar el
proyecto de vida, libre de la ambición,
del poder político, de las leyes opresivas, de los reglamentos que no están al
servicios de los estudiantes, de los rituales y normas que asfixian la vida escolar. La libertad de
los que están dispuestos a morir por el Reino.
4.
La Creatividad en fiestas: Vivir alegre
y combatir las rutinas, el conformismo y la mediocridad. Vivir en espacio
de alegría, de poesía, ecología… sin
repeticiones, inflexible, sin dependencia.
5.
La conflictividad asumida como Milicia: La pasión por la justicia y la verdad, fundamentos de la paz, la
denuncia profética, la política como misión y como servicio. Estar siempre
definido al lado de los más débiles. La motivación diaria.
6.
La Esperanza utópica: Es
imposible educar sin esperanza. Desde el hoy para el mañana. La educación exige
la convicción de que es posible el cambio.
7.
Fraternidad Igualitaria: La
superación de las divisiones y diferencias para que surja la única clase humana
“La ciudadanía Planetaria”. Toda la auténtica vida humana es vida con los
otros, es convivencia.
8. El
testimonio Coherente: Ser lo que
se es. Hablar lo que se cree. Vivir lo que se proclama. Hasta las últimas
consecuencias y en las menudencias diarias.
AMOR, principio pedagógico esencial de todo
maestro.
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